Este masaje es una oportunidad para dar placer y amor, así como de reducir tensiones en los genitales femeninos y liberar emociones allí contenidas. Un masaje de este tipo puede despertar placer, deseo, sensualidad y gozo, pero también, en algunos casos, puede también desbloquear otros sentimientos que las mujeres suelen acumular en sus genitales, como el dolor, la tristeza o la rabia. Lo que aparezca estará bien, y la persona que realice el masaje estará allí para acompañar y aceptar a su pareja, sin juicios. Sin embargo, no recomiendo que recibas este tipo de masaje si has sufrido de abuso sexual o violación, a menos que ya hayas superado la experiencia traumática mediante psicoterapia u otros métodos. Deja que tus heridas cierren primero y, más adelante, estarás preparada para esta experiencia.
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Realiza con tus dedos suaves y ligeros toques de pluma sobre el clítoris.
Presiona unas tres veces el clítoris con tu dedo índice, como si estuvieras tocando un timbre. Esto generará una agradable y placentera sensación en el clítoris.
Hala y aprieta el clítoris, sin descorrer el capuchón que lo recubre. Recuerda que el clítoris es muy sensible y los toques directos pueden ser molestos o dolorosos para algunas mujeres.
Imagina que el clítoris es una reloj con manecillas. Haz vibrar con un dedo cada una de las horas alrededor del clítoris. A una gran cantidad de mujeres les resulta más placentero el cuadrante de arriba y a la izquierda, es decir, el que estaría ubicado en este reloj imaginario a las 2 horas.
Pídele a tu compañera que te muestre cómo le agrada ser acariciada en el clítoris, y luego repite tú ese mismo toque por unos minutos
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El siguiente paso es masajear la vagina. Para algunas mujeres, puede ser muy fácil dejarse llevar por el erotismo de ese momento, mientras que otras pudieran experimentar tensión, vergüenza, culpa o emociones encontradas. Como receptor, ayuda dejar pasar cualquier pensamiento negativo o de autocrítica, y centrarse en la respiración y en las sensaciones placenteras. Puede ser de utilidad también realizar afirmaciones positivas como: “Estoy a salvo explorando mi sexualidad”, “Me amo y acepto, amo y acepto mi sexualidad”, “Me doy permiso para disfrutar de mi cuerpo”, “Merezco que me amen”. La confianza en la pareja será de mucha ayuda, quien deberá reforzar la idea de que ella puede confiar en él. La gran mayoría de los hombres desea con sinceridad complacer y satisfacer a sus compañeras en la intimidad.
Para comenzar, acaricia provocativamente por unos minutos la entrada de la vagina, pasando tus dedos circularmente por ella. Haz que el contacto sea sutil y cálido, sin urgencia de penetrar.
Introduce lentamente un dedo y sácalo con suavidad. Repite este movimiento varias veces sintiendo la conexión de tu cuerpo con la vagina de tu compañera. El contacto es físico y energético a la vez. Si ella está cómoda y a gusto, puedes introducir dos o tres dedos y hacer el movimiento de penetración un poco más profundo. Luego puedes recorrer las paredes vaginales en distintos ángulos y profundidades. Recuerda hacer movimientos sensuales, sin prisas ni brusquedad.
Acaricia con tus dedos los cuatro lados de la vagina. Durante esta exploración, pueden descubrir nuevos puntos de placer dentro de la vagina. Recuerda estimular la pared anterior de la vagina. Allí, a unos 5 centímetros de su abertura, se encuentra el punto G, que suele ser sensible en muchas mujeres. La zona profunda de la vagina, cerca del cuello uterino, también es área de placer erótico para algunas mujeres.
Coloca tu pulgar dentro de la vagina y posa la palma de tu mano sobre el monte de Venus (la zona superior de la vulva donde crece el vello púbico). Estimula con tus dedos toda esa área, mientras el pulgar acaricia la vagina en distintos sentidos.
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